It was a joke

miércoles, 20 de octubre de 2010

amanecer de un sabado


Amanece un sábado, entre risas de tostadas con mantequilla, entre chocolate y zapatos debajo de la mesa, con besos robados en rincones de una mini cocina, o caricias en el cambio de la ducha, sonrisas en los vestidores, elecciones de ropa y una falda sobre los hombros de una niña, búsqueda de lo bello por todas, una familia, es mucho mas que una familia, es la familia, no, no me quedo con el concepto básico de familia, la familia es mucho mas que eso, que bien sienta todas con todas formando ese nucleo básico, ese cuidado y gusto en hacer por los demás, una mañana de compras es mucho mas que eso, es sentirse madre, hermana, amiga, caliente, querida, azotable, sometida, deseada y protegida.


A veces cuando voy a las tiendas a comprar unas medias, cuando os tengo lejos miro con ojos de que os gustaría, acaricio cada objeto como sabiendo que caera sobre vosotras, sobre vuestro cuerpo y sonrio, hoy cada prenda es vista de otra forma, es paseada con la sensación de la importancia de los pequeños gestos, de los cuidados mas cotidianos, porque la cotidianidad da sentido a la vida, a ese seguir siendo todas de todas o todos de todos, disfrutar de la compra, de la búsqueda de sabores en las comidas, de saber que sensaciones despiertan mas y comprobar como la salsa de mostaza puede ser un manjar si uno se atreve a probarla.


Pero hablar de ese dia sin el contacto de los libros es como obviar lo que nos une, lo que nos acerca en la distancia, a veces un compartir da tanto en un libro leído a cientos de kilómetros, leído por ambas, leído en ambas, como es de mágico ese compartir, libros comprados con el pensamiento en los que no están, libros acariciados con el pensamiento en los que están.



Y un dia para descubrir que en ocasiones las primeras impresiones no son las mejores, aunque tampoco las peores, que tenemos la capacidad de no dejarnos ni influir por nosotros mismos en ocasiones, que somos lo suficientemente libres para no encorsetarnos en una idea y permitir que las de otros llenen nuestras locas mentes, me gusto ver la capacidad de sentir y de confiar, confiar no solo en uno mismo sino confiar en la alegria de otros, en el buen hacer de otros, incluso cuando Damas de a sus pies pongan una sonrisa constreñida que esconde la tremenda soledad, porque todo vale para seguir aunque sea una sonrisa constreñida o la soledad de un mundo irreal.


Tuya ize

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